martes, 3 de marzo de 2009

vicente romero

"Días atrás, uno de los cada vez más numerosos escuchantes de ‘Asuntos Propios’ escribió a su conductor, Toni Garrido, pidiendo que en mi sección de los martes tratásemos un tema: la compra/expolio por corporaciones económicas internacionales de tierras cultivables en países empobrecidos. Y ponía como ejemplo una noticia que a penas ha tenido relieve en los grandes medios de comunicación: la compañía surcoreana Daewoo acaba de obtener del gobierno de Madagascar una cesión por 99 años de un millón 300.000 hectáreas, que suponen más del 40 por 100 de la superficie cultivable de la enorme isla africana.

El tema es de enorme interés. Porque el ‘negocio’ cerrado en Madagascar no es un hecho aislado, sino un gigantesco eslabón más en una larga cadena de compraventas, alquileres y/o cesiones de tierras fértiles que responden a una sorda política de apropiación de los recursos agrarios de naciones atrasadas, por parte de grandes empresas que actúan como tentáculos del mundo enriquecido. Corea del Sur encabeza a los estados depredadores de campos de cultivo ajenos, con 2.306.000 hectáreas extranjeras en poder de sus agentes económicos. El segundo puesto lo ocupa China, con dos millones de hectáreas en Méjico, Laos, Kazajstán, Brasil y varios países africanos. Les siguen Arabia Saudí, los Emiratos Árabes... en una lista donde también destacan los grupos de capital de Norteamerica (Soros, Morgan), Francia (Dreyfuss), Gran Bretaña (Landkom), Rusia (Renaissance), Japón, Libia...

El diez por 100 de las tierras cultivables argentinas, incluyendo importantes recursos hídricos, se encuentra ya en manos extranjeras, como las del millonario yanqui Douglas Tompkins. Y grandes extensiones de Brasil o Ucrania --por no citar estados débiles con poblaciones hundidas en la miseria-- escapan del control de los gobiernos. Tras haber saqueado el empobrecido Sur, y manteniendo a sangre y fuego el control sobre sus recursos naturales, el gran capital de Norte se propone apoderarse de sus huertas y sus azadas. Los alimentos se han convertido en ‘materias primas’ objeto de codicia, mercadeo despiadado y especulación financiera.

Más allá de la importancia de esta cuestión, queda el gesto esperanzador de que la audiencia reclame información y debate sobre la misma. En los oscuros años de nuestro pasado político, todas las emisoras de radio tenían una sección de ‘peticiones del oyente’. Se llenaban de canciones de moda, dedicadas al novio, a la madre, a los compañeros de trabajo... acaso porque el público sabía que no podía pedir otra cosa. Ahora que se puede, son pocas las peticiones de los escuchantes, como pocas son también sus quejas o exigencias. Si fueran más quienes escriben solicitando que se traten temas como el que comentamos, seguramente tendríamos unos medios de comunicación mucho mejores. Y acaso algunos directivos de televisiones privadas no pondrían tanto empeño en incrementar la audiencia de sus informativos a base de sucesos que rozan el amarillismo." (+info de Vicente Romero)

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